Diario de Cádiz. 16 marzo 2008.
La verdad es que me ha costado, pero no he tenido más remedio que convencerme de que hace tiempo que dejamos de pelear por el ascenso, no ya por los números pero sí por las formas. Parece que en vez de que los aficionados estuviéramos diciendo “vamos que podemos” fueran los futbolistas los que nos querías decir “que no, que no podemos”. Y como son ellos los que mandan, pues se acabó. Ahora toca pelear por algo bastante más desagradecido que el ascenso y mucho menos acorde a la categoría que se le presupone a todo un Cádiz.
Por más que nos quieran vender la moto, hoy por hoy estamos peleando por evitar el descenso y el fracaso es palpable. Esta emporada nos ha salido rana y, ahora que se acerca la Semana Santa, bueno será rezar para que se acabe cuanto antes. Y que acabe bien, por supuesto. De momento hoy toca sufrimiento ante el Poli, un equipo que lleva solo seis puntos fuera de casa y que más de uno piensa que al término del partido puede tener alguno más. Es verdad que en Éibar se mereció algo más pero en el fútbol no siempre gana el mejor y muchas veces es mejor sentarse a ver los errores que lamentarse de la mala suerte. El Cádiz no se puede acoger esta tarde a la suerte para justificar otra cosa que no sea ganar. Lo contrario podría ser el inicio de la película de Jim Carrey; “Una serie de catastróficas desdichas”. Lo que peor me huele de este asunto no es que el Cádiz se meta abajo, sino la capacidad de reacción que puede tener al verse ahí. He venido escuchando a lo largo de la semana que el equipo ya estuvo en estos puestos y llegó a remontar hasta la quinta plaza. Es cierto, pero no es igual tener veinte jornadas por delante hasta final de liga que sólo doce. Ahora toca enfrentarse a equipos que saben lo que estar peleando por escaparse del infierno año tras año. Nosotros hace unos años que, por fortuna, no sabemos lo que es eso. Y lo malo es que de no ganar hoy podríamos volver a empezar a enterarnos del tema. Quizás me recrimine alguien que haya pasado en dos días del optimismo mas exagerado al pesimismo mas chungo. Todavía no he alcanzado este último extremo pero no voy a negar que estoy preocupado. Ahora mismo hay miles de aficionados cadistas que harían suya esa frase que puso de moda el cuarteto de Rota; ¡Currooo… ¿Me preocupo o no me preocupo?. Si les soy sincero, yo lo estoy. Del mismo modo que creo que hay calidad para no sufrir, lo que sucede es que esa calidad no se deja ver tan a menudo como quisiéramos. Por más que nos duela, en el futbol no manda el trabajo sino los resultados. Hoy toca ganar para no pensar en la resurrección del domingo que viene. La Semana de Pasión va a tomar todo su sentido si los resultados no acompañan. Y lo malo es que no podremos echar mano de La Saeta, que era rubia y jugaba en el Madrid. De Madrid vinieron los líos y en Cádiz los continuamos.
Espero qué el Cádiz empiece hoy a enmendar el lío en el que está a punto de meterse. No es tan complicado. En un país donde Chikilicuatre nos representará en Eurovisión todo es posible.


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